Cuánto arriesgar, cuánto puedes perder y cómo seguir vivo
Intermedio · Riesgo · sin código
Riesgo 1: Medir el riesgo
Qué mide de verdad la desviación típica y qué da por supuesto sin decirlo, por qué la forma de una distribución importa más que su anchura y cómo la asimetría negativa disfraza de talento el cobro de una prima, en qué se diferencia una fluctuación de una pérdida permanente de capital y cuándo la volatilidad se convierte de verdad en riesgo, y por qué el mismo activo tiene un riesgo distinto para dos inversores con horizontes y necesidades de liquidez diferentes.
Riesgo 2: Dimensionar la posición
La decisión que casi nadie estudia y que decide el resultado: por qué dos personas con la misma señal acaban en sitios opuestos según cuánto arriesgan, qué es exactamente el criterio de Kelly y por qué apostarlo entero es peligroso incluso teniendo razón, cómo se iguala el riesgo en vez del dinero cuando unos activos se mueven cinco veces más que otros, y por qué diez posiciones distintas pueden ser en realidad una sola apuesta disfrazada.
Riesgo 3: Drawdown y ruina
Por qué recuperarse de una caída exige mucho más de lo que la intuición promete, cómo una estrategia con ventaja real puede aun así dejarte sin capital antes de llegar al final, qué profundidad de caída cabe esperar de un sistema legítimo y por qué un histórico sin sufrimiento debería asustarte, y el problema que hunde más carteras que ningún otro: la distancia entre el drawdown que aguanta una estrategia y el que aguanta la persona que la ejecuta.
Riesgo 4: Apalancamiento
Qué multiplica de verdad el dinero prestado y qué se limita a restar, por qué el doble de exposición sobre un mercado que sube y baja devuelve bastante menos del doble y a veces menos que nada, dónde vive el apalancamiento que nunca pediste —futuros, hipoteca, posiciones cortas, empresas con deuda dentro de tu cartera—, y por qué la liquidación forzosa no es una pérdida grande sino un riesgo de otra naturaleza: el que te retira la capacidad de esperar justo cuando esperar era lo único que hacía falta.
Riesgo 5: Construir la cartera
Por qué treinta acciones del mismo índice diversifican mucho menos de lo que sugiere el extracto, cuándo concentrar es una decisión defendible y cuándo es simplemente descuido con buena prensa, qué te da y qué te cuesta de verdad rebalancear una cartera, y cómo se pasa de repartir dinero a repartir riesgo cuando descubres que una posición del 10% puede aportar más volatilidad que otra del 40%.
Riesgo 6: Los límites de las herramientas
El nivel que le busca las costuras a todo lo anterior: qué dice exactamente el valor en riesgo y por qué se vuelve tranquilizador justo antes de los desastres, cómo se usan los escenarios y el estrés para pensar en lo que no está en los datos, por qué una matriz de correlaciones estimada con historia corta es sobre todo ruido que los optimizadores amplifican, y qué cuatro preguntas deberías poder contestar sobre tu propia cartera antes de pasar a los tres niveles que cierran el curso.
Riesgo 7: El riesgo que no está en los precios
Por qué el precio de pantalla vale para una acción y no para tu posición entera, y cómo los días de volumen medio que representas marcan el verdadero límite de tu tamaño; dónde está físicamente tu dinero cuando crees que lo tienes, qué cubren de verdad los fondos de garantía y en qué se diferencia que quiebre tu bróker de que quiebre el emisor de tu producto; las concentraciones que no aparecen en ninguna cartera porque no son activos, desde un único intermediario hasta una nómina correlacionada con lo que llevas invertido; y el riesgo operativo del propio inversor, desde el correo que abre todas las puertas hasta la distancia entre lo que cree tener y lo que tiene.
Riesgo 8: Horizonte, aportaciones y retiradas
El nivel que rompe el supuesto silencioso de los seis primeros: por qué dos carteras con exactamente la misma rentabilidad media acaban en sitios distintos en cuanto entra o sale dinero, en qué se diferencia el riesgo del que acumula del riesgo del que desacumula y por qué una caída grande al principio de la retirada es la peor de todas, de dónde salió la regla del cuatro por ciento y por qué ninguna cifra fija de retirada merece llamarse segura, y qué protege de verdad la aportación periódica frente a lo que se le atribuye por costumbre y no por evidencia.
Riesgo 9: Un sistema de riesgo propio
El cierre del curso: por qué un límite decidido en calma vale y el mismo límite reescrito en mitad de una caída no vale nada, qué cuatro cosas conviene tener por escrito antes de necesitarlas, qué revisar cada mes y qué no mirar nunca porque observar más a menudo solo multiplica el ruido sin añadir señal, cómo distinguir reducir porque el riesgo real ha subido o la tesis ha muerto de reducir porque duele, y el error simétrico de aguantar por orgullo llamándolo disciplina, hasta terminar con tu sistema de riesgo resumido en una página de preguntas que deberías poder contestar sobre tu propia cartera.