Quant500 Academy

4. El drawdown psicológico: abandonar justo en el peor momento

Riesgo 3: Drawdown y ruina

Hay dos drawdowns en toda inversión y solo uno aparece en los informes. El primero es el que soporta la estrategia: una curva que baja, se estanca y vuelve a subir. El segundo es el que soporta la persona que la ejecuta, y ese termina antes, casi siempre en el peor punto posible. La distancia entre ambos es donde se evapora la mayor parte de la rentabilidad que los inversores creían tener.

Una estrategia no tiene miedo, tú sí

Un sistema puede permanecer un 40% por debajo de su máximo durante tres años sin ninguna consecuencia interna: no duerme mal, no lee las noticias, no tiene que justificarse. Tú sí. Kahneman y Tversky documentaron que una pérdida pesa aproximadamente el doble que una ganancia del mismo tamaño, así que un mes de menos 8% no se compensa emocionalmente con un mes de más 8%, sino con dos.

Añade la frecuencia con la que miras. Una cartera de acciones observada a diario está en pérdidas cerca del 45% de los días; observada por años, mucho menos a menudo. Nada ha cambiado en la cartera: has cambiado el número de veces que sometes tu tolerancia a examen. Mirar más te hace percibir una inversión más dolorosa de lo que es, y actuar en consecuencia.

El hueco de comportamiento

Existe una forma de medir esto con dinero real. La rentabilidad que publica un fondo asume que compraste al principio y no tocaste nada. La rentabilidad que obtiene el inversor medio pondera por el dinero que había dentro en cada momento, y sale sistemáticamente peor.

Los informes anuales de Morningstar sobre esta diferencia la han situado, década tras década, en el entorno de un punto o punto y medio porcentual anual en fondos de bolsa a diez años. Otras firmas publican huecos mucho mayores, de varios puntos, con metodologías bastante discutidas; conviene quedarse con la versión conservadora, porque incluso esa versión es demoledora. Un punto anual durante veinte años se lleva alrededor de una quinta parte del patrimonio final.

El mecanismo no tiene misterio y no requiere que nadie sea tonto:

Es un impuesto que se paga por el momento en que actúas, no por lo que elegiste.

La aritmética de rendirse a medio camino

Los números concretos dejan clara la magnitud. Tu cartera vale 100 en máximos. Cae un 30% y vendes a 70. El mercado toca fondo poco después y decides volver a entrar cuando ya ha recuperado hasta 85, porque prefieres esperar confirmación. Tus 70 compran ahora el 82% de lo que tenías. El mercado vuelve justo a 100 y tú te quedas en 82,4.

El mercado ha terminado plano. Tú has perdido un 18% de forma permanente en una travesía que, sin hacer nada, habría sido un empate.

La versión intermedia no es mejor. Caes un 35%, tienes 65, y decides recortar la exposición a la mitad para dormir. El mercado necesita un 54% para volver al máximo, tú capturas la mitad y terminas cerca de 82. Has fijado la pérdida al tamaño grande y has dejado la recuperación al tamaño pequeño, que es la peor combinación posible y la más común de todas.

Decidir el límite antes, no durante

La única defensa que funciona es aburrida: fijar el límite en frío, por escrito, antes de que exista la caída. Descubrirlo en plena caída equivale a decidir con la mitad peor de tu cabeza.

Y una advertencia: esto es formación, no asesoramiento. Nadie puede decirte cuál es tu límite tolerable; el propósito de este módulo es que lo decidas antes de que el mercado lo decida por ti.

Caso real: el mejor fondo de la década y sus partícipes

Durante la década de 2000, un fondo estadounidense de bolsa, el CGM Focus, fue el mejor de su categoría con una rentabilidad en el entorno del 18% anual. El inversor medio que pasó por él perdió alrededor de un 11% anual en el mismo periodo, según los cálculos ponderados por flujos que difundió Morningstar y recogió la prensa financiera de la época.

Casi treinta puntos de diferencia anual entre el fondo y sus propios dueños. No hubo fraude, ni comisiones ocultas, ni un asterisco en el folleto: el patrimonio llegó en masa después del año espectacular de 2007 y salió en masa después del desastre de 2008. La rentabilidad estaba ahí, disponible para cualquiera que se quedara quieto. Casi nadie se quedó quieto.

Para ampliar esta lección

El resto de Quant500

Lo que estás aprendiendo, aplicado al índice todos los días:

La cartera del modelo, cada semana en tu correo

Cada sábado, su semana en un minuto: cómo fue, lo mejor y lo peor, y qué directivos compraron con su dinero. Y el día que el modelo se rehace, qué entra y qué sale. Es una simulación, no un consejo. Como mucho un correo a la semana, sin publicidad y sin cuenta; te das de baja con un clic. Lo hace una persona: Pol Gracia.

Cartera modelo con resultados simulados, no una recomendación personalizada. Tu correo se usa solo para esto: privacidad.

Detrás de la Academia y del resto de Quant500 hay una sola persona: Pol Gracia Serrahima.