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4. El horizonte lo cambia todo: el mismo activo, dos riesgos distintos

Riesgo 1: Medir el riesgo

Los tres módulos anteriores han ido desplazando el riesgo desde el activo hacia el inversor. Este cierra el movimiento con la variable que más lo condiciona y que nunca aparece en una ficha de producto: cuánto tiempo puedes esperar y cuánto dinero necesitas por el camino.

El mismo fondo, dos personas, dos riesgos

Marta tiene 42 años, aporta una cantidad fija cada mes y no tocará ese dinero en veinte años. Julio tiene 66, acaba de jubilarse y retirará un 5% de la cartera cada año. Ambos tienen el mismo fondo, con la misma volatilidad del 16%: idéntica ficha, idéntico gráfico e idéntica desviación típica.

Para Marta, una caída del 35% el año que viene es en el peor caso irrelevante y en el mejor una ventaja: sus aportaciones compran más participaciones a menor precio. Para Julio, esa misma caída ocurre mientras extrae capital, y el efecto combinado es de otro orden. El riesgo no está en el fondo, sino en la relación entre el fondo y el calendario de cada uno.

La aritmética del horizonte: dos dispersiones que van en sentidos opuestos

Aquí hay una sutileza que genera más confusión que ninguna otra y se resuelve con dos multiplicaciones. Toma un activo con volatilidad anual del 16% y supón periodos independientes.

Las dos son ciertas a la vez: describen cosas distintas. El error clásico consiste en citar la primera para concluir que el tiempo diversifica el riesgo. Paul Samuelson lo desmontó hace décadas y Zvi Bodie lo cerró con un argumento elegante: si el tiempo redujera el riesgo, asegurar un suelo para tu cartera sería más barato cuanto más largo el plazo. Ocurre lo contrario: una opción de venta a diez años sobre el índice cuesta más que una a un año.

"La bolsa a largo plazo siempre sube": los supuestos que lleva dentro

La frase no es falsa, es incompleta, y las tres piezas que le faltan son las que hacen todo el trabajo.

Lo que dicen los periodos largos con rentabilidad real negativa

La evidencia sobre plazos largos y decepcionantes es más abundante de lo que sugiere el argumentario habitual:

Riesgo de secuencia: cuando el orden cambia el resultado

Si no entra ni sale dinero de la cartera, el orden de las rentabilidades no importa: multiplicar es conmutativo. En cuanto hay aportaciones o retiradas, importa muchísimo.

Dos jubilados parten de 100.000 euros y retiran 10.000 al final de cada año. Ambos obtienen las mismas dos rentabilidades, pero en orden inverso.

Siete mil euros de diferencia, con rentabilidades idénticas, misma media y misma volatilidad. Sin retiradas, ambos habrían terminado en 98.000 exactos. El daño lo hace retirar capital de una base ya reducida: los euros que salen abajo no participan en la recuperación.

Caso: comprar el índice japonés en diciembre de 1989

Imagina a un inversor japonés de 40 años que en diciembre de 1989 compra el índice de su país con un horizonte de treinta años, convencido de que la bolsa a largo plazo siempre sube. Es un plazo generoso, superior al de casi cualquier plan de jubilación. En 2019, con 70 años y llegada la fecha en que necesitaba el dinero, su índice seguía un 40% por debajo del precio de compra.

La lección no es que la renta variable japonesa fuera mala inversión, ni que el largo plazo no sirva: quien compró ese mismo índice en 2012 obtuvo un resultado excelente. Es que el precio de entrada y la fecha de salida forman parte del riesgo, y ninguno aparece en la desviación típica del activo.

El resto de Quant500

Lo que estás aprendiendo, aplicado al índice todos los días:

La cartera del modelo, cada semana en tu correo

Cada sábado, su semana en un minuto: cómo fue, lo mejor y lo peor, y qué directivos compraron con su dinero. Y el día que el modelo se rehace, qué entra y qué sale. Es una simulación, no un consejo. Como mucho un correo a la semana, sin publicidad y sin cuenta; te das de baja con un clic. Lo hace una persona: Pol Gracia.

Cartera modelo con resultados simulados, no una recomendación personalizada. Tu correo se usa solo para esto: privacidad.

Detrás de la Academia y del resto de Quant500 hay una sola persona: Pol Gracia Serrahima.