Quant500 Academy

2. Qué mirar cada mes, y qué no mirar nunca

Riesgo 9: Un sistema de riesgo propio

Un sistema de riesgo tiene dos partes: los límites, que se escriben una vez, y la revisión, que se repite. La segunda es donde casi todo el mundo se equivoca, y no por mirar poco. La intuición dice que revisar más a menudo es ser más responsable, y que cuanta más información entre, mejores serán las decisiones. La aritmética dice justo lo contrario, y conviene verla antes de discutirla.

La asimetría entre ver ruido y ver señal

Toma una cartera de acciones con un 8% esperado anual y un 20% de volatilidad. La señal, es decir el rendimiento esperado, crece con el tiempo. El ruido, es decir la dispersión, crece con la raíz del tiempo. Esa diferencia lo explica todo.

De ahí sale la regla incómoda: mirar más a menudo no aporta información adicional, aporta más ruido por unidad de señal. El precio de hoy no contiene ningún dato sobre si tu cartera está bien construida; contiene el humor de un mercado durante seis horas y media.

La consecuencia práctica es la que duele. Cada observación no es neutral: puede convertirse en una decisión. Y como la probabilidad de ver una pérdida es cercana a la mitad en un día y bastante menor en un año, quien mira a diario se somete a unas doscientas cincuenta ocasiones anuales de sentir dolor, frente a una. Kahneman y Amos Tversky mostraron que esa asimetría entre el dolor de perder y el placer de ganar no se compensa: se acumula.

Qué revisar cada mes

Todo lo que sigue cambia despacio, se mide sin ambigüedad y no depende del precio de esta semana:

Qué revisar una vez al año

Qué no mirar nunca

Philip Tetlock encontró que los mejores pronosticadores actualizan a menudo pero en incrementos pequeños y sobre evidencia real, y que quien reacciona a cada titular acaba con una opinión que es el promedio de sus últimos sustos.

Caso real: el experimento de la frecuencia de información

A finales de los años noventa, un grupo de investigadores entre los que estaban Richard Thaler, Amos Tversky y Daniel Kahneman diseñó un experimento sencillo. A unos participantes se les mostraban los resultados de su inversión con mucha frecuencia; a otros, agregados en bloques de varios años. Todos podían repartir su dinero entre un activo seguro y uno arriesgado, con las mismas rentabilidades subyacentes en ambos grupos.

Los que veían resultados frecuentes destinaron en torno al 40% al activo con más riesgo. Los que solo veían agregados largos destinaron cerca del 70%. La misma inversión, la misma distribución de resultados y la misma persona: solo cambiaba la frecuencia con que se le enseñaba el marcador. A ese efecto lo llamaron aversión miope a la pérdida, y Thaler y Shlomo Benartzi lo propusieron después como explicación de por qué las acciones han tenido que pagar históricamente una prima tan alta sobre la deuda.

El acompañamiento empírico llega de Brad Barber y Terrance Odean, que estudiaron decenas de miles de cuentas reales de un bróker estadounidense en los años noventa. El hogar medio obtuvo alrededor de un 16,4% anual frente a un 17,9% del mercado; el quintil más activo se quedó en torno al 11,4% neto. La diferencia no procedía de elegir peores acciones, sino de operar, y operar procede de mirar.

La conclusión es directa: reduce la frecuencia con que ves el marcador y habrás mejorado tus decisiones sin cambiar ni una sola posición.

El resto de Quant500

Lo que estás aprendiendo, aplicado al índice todos los días:

La cartera del modelo, cada semana en tu correo

Cada sábado, su semana en un minuto: cómo fue, lo mejor y lo peor, y qué directivos compraron con su dinero. Y el día que el modelo se rehace, qué entra y qué sale. Es una simulación, no un consejo. Como mucho un correo a la semana, sin publicidad y sin cuenta; te das de baja con un clic. Lo hace una persona: Pol Gracia.

Cartera modelo con resultados simulados, no una recomendación personalizada. Tu correo se usa solo para esto: privacidad.

Detrás de la Academia y del resto de Quant500 hay una sola persona: Pol Gracia Serrahima.