2. Ponderar por capitalización: qué estás comprando de verdad
Nivel 11: La estructura del índice
Ya sabes quién elige a los miembros. Ahora toca la segunda mitad de la pregunta, que es igual de importante y se examina mucho menos: una vez elegidos los 500, ¿cuánto compras de cada uno? La respuesta del S&P 500 es por capitalización ajustada por free float: cada empresa pesa lo que vale su capital cotizado en circulación, dividido entre la suma de todos.
Lo que esa regla significa en la práctica
Si una empresa vale veinte veces más que otra, tienes veinte veces más de ella. Dicho de forma menos amable pero igual de exacta: tienes más de lo que más ha subido, porque subir es literalmente la forma en que una empresa gana peso en el índice. No hay ninguna opinión detrás. Es aritmética.
De ahí sale una crítica que oirás mucho: "la indexación por capitalización compra caro". Es una media verdad y conviene desmontarla con cuidado. El índice no compra cuando algo sube. Precisamente por ponderar por capitalización, cuando los precios se mueven no hay que operar nada: el peso se reajusta solo. Si una posición sube un 40% y las demás no se mueven, su porcentaje en tu cartera sube exactamente lo que tiene que subir sin que nadie ejecute una sola orden. Lo que sí ocurre es que tu exposición deriva hacia lo que ha subido, y esa deriva no es gratis.
La virtud que casi nadie valora lo suficiente
Esa propiedad de no exigir operaciones es enorme, y es la razón profunda por la que la ponderación por capitalización se comió el mundo:
- Rotación mínima. Solo se opera cuando cambia la composición o el capital de una empresa, no cuando cambia su precio. Menos operaciones, menos coste, menos impacto de mercado.
- Capacidad prácticamente ilimitada. Puedes meter cantidades gigantescas sin desbordar la estrategia, porque el tamaño de cada posición es proporcional al tamaño del mercado de esa acción.
- Coherencia agregada. Es la única ponderación que todos los inversores del mundo pueden mantener a la vez. Cualquier otra exige que alguien tome el otro lado.
- Honestidad de costes. Es la razón por la que un fondo indexado puede cobrar comisiones ínfimas de forma sostenible.
Este es exactamente el argumento que John Bogle defendió durante décadas, y no era un argumento sobre acertar: era un argumento sobre no pagar. La rentabilidad media antes de costes la reparte el mercado; lo que puedes controlar de verdad es cuánto se queda por el camino.
El riesgo: la concentración crece sola
El reverso es que la misma propiedad que evita operar permite que la cartera se concentre sin freno. Nadie corrige nada, así que si unos pocos valores suben mucho más que el resto durante años, acabas con un índice que se parece cada vez menos a lo que su nombre sugiere.
Las magnitudes son elocuentes. A mediados de la década de 2010, los diez mayores componentes pesaban en torno a un 18-20% del índice. En 2024 ese peso superó el 35% y llegó a rondar el 40%, el nivel más alto en varias décadas. Y hay una cifra derivada que asusta más: el número efectivo de valores, que corrige la cuenta por los pesos reales en lugar de contar nombres, cae a unas pocas decenas. Tienes 500 líneas y una diversificación equivalente a bastantes menos.
La segunda consecuencia es sobre de dónde viene el resultado. En años como 2023, un puñado muy corto de compañías explicó del orden de dos tercios de la subida del índice. Eso significa que la rentabilidad que aparece en tu extracto no es la de "quinientas empresas americanas": es sobre todo la de un puñado de ellas, envuelta en cuatrocientas noventa y tantas más.
Comparar con la ponderación igualitaria
El contraste natural es el mismo universo de empresas con pesos iguales: cada una en torno al 0,2%. Dicho así suena más sensato, y a veces lo es, pero conviene ver el intercambio completo:
- El equiponderado obliga a operar cada trimestre, porque los pesos se desvían solos. Recorta lo que subió y añade a lo que bajó. Eso tiene coste y no siempre paga.
- Su exposición implícita se inclina hacia empresas más pequeñas y menos glamurosas dentro del índice, con lo que hereda el comportamiento de esos sesgos, para bien y para mal.
- Su capacidad es menor, porque exige comprar tanto de la número 480 como de la número 3.
- En periodos de mercado estrecho, en los que mandan unos pocos gigantes, se queda muy atrás. En 2023, con el índice normal subiendo del orden de un 26%, la versión equiponderada se quedó cerca del 14%.
Ninguna de las dos ponderaciones es "correcta". Son dos apuestas distintas: una dice que el mercado ya sabe lo que vale cada cosa y que lo barato es no operar; la otra dice que el tamaño no debe determinar la exposición y acepta pagar rotación por corregirlo. Elegir sin saber cuál estás eligiendo es lo único claramente equivocado.
Caso real: marzo de 2000 y la aritmética de la concentración
En el pico de marzo de 2000, el sector tecnológico llegó a pesar alrededor de un tercio del S&P 500, después de años en los que exactamente esos valores habían sido los que más habían subido. Nadie tomó la decisión de tener un tercio de la cartera en tecnología: la ponderación por capitalización lo hizo sola, sin una sola orden.
Lo que vino después es la lección. Entre 2000 y 2002 el índice perdió del orden de un 40% acumulado, arrastrado sobre todo por esa concentración, y no recuperó su máximo anterior hasta 2007. La versión equiponderada del mismo universo, con las mismas 500 empresas, se dejó una fracción de eso en el mismo periodo, porque su exposición a los valores que habían inflado el peso era mucho menor.
Quédate con la idea, sin convertirla en una predicción: la ponderación por capitalización no te está diciendo que esos valores vayan a caer. Te está diciendo que, si caen, tu cartera lo notará mucho más de lo que sugiere la palabra "quinientas". Esto es formación, no una recomendación sobre ningún valor ni sobre ninguna forma de ponderar.
Para ampliar esta lección
- Capitalización bursátilen el glosario
- S&P 500en el glosario
- S&P 500 equiponderado vs. por capitalizaciónguía