2. Mercado primario, secundario y peso en el índice
Teoría 1: Cómo funciona realmente el mercado
Compras hoy acciones de una empresa cotizada. Pagas tu dinero, recibes tus acciones, todo correcto. Y esa empresa no ingresa ni un céntimo de lo que has pagado.
En el módulo anterior vimos cómo cambia el número de acciones de una empresa y a qué free float exacto tiene acceso el público. Toca ahora ver cómo nace ese acceso público —la salida a bolsa— y qué hace exactamente un índice con esas acciones.
Cuando una empresa se queda sin fuentes de dinero
Una empresa privada que crece lo suficiente llega a un punto en que necesita más dinero del que sus fundadores o inversores actuales pueden aportar. Tiene entonces varias opciones:
- Pedir un préstamo a un banco.
- Buscar más inversores privados.
- Dar el salto a bolsa mediante una salida a bolsa u oferta pública inicial (IPO).
Esa tercera vía adopta en España dos formas, y lo que las distingue es quién se queda el dinero:
- Oferta pública de suscripción (OPS): la empresa emite acciones nuevas y el dinero entra en su caja.
- Oferta pública de venta (OPV): lo que se vende son acciones ya existentes de los dueños actuales, y el dinero va a ellos.
En una salida a bolsa, la empresa (o sus dueños actuales) venden una parte de las acciones directamente al público por primera vez, a un precio fijado de antemano con ayuda de bancos de inversión.
Ese dinero recaudado va a las arcas de la empresa cuando lo que se emite son acciones nuevas, y sirve para financiar su crecimiento: contratar gente, abrir fábricas, pagar deuda. Cuando lo que se vende son acciones ya existentes, va a los fundadores o inversores iniciales que quieren recuperar parte de lo invertido. Muchas salidas a bolsa combinan las dos cosas.
Quién decide el precio de esa primera venta
Fijar el precio de salida no es trivial, y por eso casi ninguna empresa lo hace sola. Contrata a uno o varios bancos de inversión como suscriptores (underwriters).
Esos bancos analizan las cuentas de la empresa. Después hablan con grandes inversores institucionales para tantear cuánto estarían dispuestos a pagar. Con esa información proponen un precio que intenta equilibrar dos intereses opuestos:
- Si se fija demasiado alto, la OPV puede fracasar porque nadie compra.
- Si se fija demasiado bajo, la empresa "deja dinero sobre la mesa": los primeros compradores obtienen una ganancia inmediata a costa de lo que la empresa podría haber recaudado.
Mercado primario y mercado secundario
A ese momento —la venta directa de acciones nuevas de la empresa a los primeros compradores— se le llama mercado primario.
Es importante entenderlo bien, porque es la excepción y no la norma. La inmensa mayoría de las operaciones de compraventa de acciones que ocurren cada día no son mercado primario, sino mercado secundario.
En el mercado secundario la empresa ya no está involucrada directamente. Son inversores que ya poseen acciones —compradas en la OPV o en una compra anterior— vendiéndoselas a otros inversores.
Ahí está la explicación de la contradicción del principio. Cuando compras una acción de una empresa que salió a bolsa hace 20 años, ese dinero no va a parar a la empresa: va al bolsillo de la persona que te vendió esa acción concreta. La empresa ya recibió su dinero, una vez, en el mercado primario.
Qué hace, y qué no hace, una bolsa de valores
La bolsa de valores —el New York Stock Exchange, el Nasdaq, la Bolsa de Madrid— es, en esencia, el mercado secundario organizado. Una infraestructura, hoy casi enteramente electrónica, que se encarga de tres cosas:
- Conectar a millones de compradores y vendedores.
- Garantizar que las operaciones se ejecuten y se liquiden correctamente.
- Publicar en tiempo real los precios a los que se están cerrando las operaciones.
Fíjate en lo que no está en esa lista: la bolsa no fija el precio. Lo fija el propio choque entre lo que la gente está dispuesta a pagar y lo que otra gente está dispuesta a aceptar por vender, algo que veremos con detalle en el próximo módulo.
La bolsa se limita a proporcionar el lugar donde ese choque ocurre de forma ordenada —físico antiguamente, un servidor hoy— y a cobrar una pequeña comisión por facilitarlo.
Qué es realmente un índice
Cuando decimos que una empresa "cotiza en el S&P 500", nos referimos a un índice: una lista concreta y curada de las, aproximadamente, 500 empresas más grandes de Estados Unidos por capitalización bursátil que cotizan en las bolsas estadounidenses. La mantiene y la revisa periódicamente la agencia S&P.
El índice en sí no es una empresa y no se puede comprar directamente. Es un número calculado, típicamente ponderado por el tamaño de cada empresa, que sirve como termómetro del conjunto.
Cuando las noticias dicen "el S&P 500 ha subido un 1,2% hoy", están describiendo el movimiento promedio ponderado de esas 500 empresas. No que todas hayan subido lo mismo. Ni siquiera que todas hayan subido.
Esta plataforma toma precisamente el S&P 500 como universo de referencia porque combina tamaño —empresas grandes, con datos fiables y mucha liquidez— con diversidad, al abarcar once sectores distintos de la economía.
Por qué el índice no cuenta todo el capital
La capitalización bursátil o "market cap" que determina si una empresa entra o no en un índice se calcula de forma sencilla: precio actual de una acción, multiplicado por el número total de acciones en circulación.
Pero el S&P 500 y la mayoría de índices modernos no ponderan a cada empresa por su capitalización total, sino por su capitalización ajustada al free float.
Supón una empresa que vale 500.000 millones y cuyos fundadores retienen la mitad fuera del mercado. El índice solo cuenta como "peso" la mitad realmente negociable, porque es la única parte que un inversor puede comprar de verdad.
Esto evita que una empresa con mucho capital bloqueado en manos de insiders tenga en el índice un peso que ningún inversor real podría replicar comprando en el mercado abierto.
El precio por acción, por sí solo, no dice nada
Una empresa con 10.000 millones de acciones cotizando a 15$ cada una tiene una capitalización de 150.000 millones de dólares, sea cual sea el precio "aparente" de cada acción por separado.
Esto es clave para entender algo que confunde a mucha gente que empieza. Que una acción cueste 15$ y otra 1.500$ no dice absolutamente nada, por sí solo, sobre cuál empresa es más grande o "mejor".
Depende enteramente de cuántas acciones tenga emitidas cada una, algo que trataremos con más detalle cuando hablemos de cómo leer una empresa.
Para ampliar esta lección
- Índice bursátilen el glosario
- S&P 500, Nasdaq 100 o MSCI World: las diferenciasguía