3. El calendario: qué días cambian las reglas del juego
Macro 6: Del macro a la estrategia
Hay un puñado de fechas en las que el mercado deja de comportarse como el resto del mes. No porque sean predecibles (no lo son) sino porque cambian las condiciones en las que se ejecuta: la liquidez disponible, la anchura de la horquilla entre compra y venta, la profundidad del libro de órdenes y la relación habitual entre una señal y el precio que consigues.
Por qué el calendario importa aunque no predigas nada
Toda estrategia tiene dos partes: la idea y la ejecución. La idea se prueba con precios de cierre y sale bien; la ejecución ocurre en un mercado real donde alguien tiene que estar al otro lado. En condiciones normales esa diferencia es pequeña y se puede modelar con un coste medio. En determinados días la diferencia se dispara, y una estrategia con un margen estrecho puede pasar de rentable a ruinosa sin que la señal haya fallado ni una sola vez.
Los días de banco central
La Reserva Federal celebra ocho reuniones del FOMC al año. El comunicado se publica a las 14:00 hora de Nueva York y la rueda de prensa empieza media hora después. Esa hora larga concentra buena parte del movimiento del mes, y es habitual que la reacción inicial al comunicado se dé la vuelta durante la rueda de prensa, cuando se matiza el mensaje. El Banco Central Europeo sigue un patrón equivalente: decisión a primera hora de la tarde y comparecencia poco después. Añade el simposio de Jackson Hole en agosto, que sin ser una reunión formal ha movido mercados con regularidad.
Lo que cambia esos días no es solo la volatilidad. Los proveedores de liquidez saben que hay un evento binario a las 14:00, así que retiran órdenes o las colocan mucho más lejos. El resultado es un libro fino durante las horas previas y una horquilla anchísima en los primeros segundos posteriores.
Los datos: inflación y empleo
Los dos que más mueven el mercado estadounidense se publican a las 8:30 hora de Nueva York, antes de la apertura de la bolsa:
- El IPC, mensual. Recuerda del nivel 3 que lo que mueve el precio es la diferencia con lo descontado, no el nivel del dato.
- El informe de empleo no agrícola, el primer viernes de cada mes. Sus revisiones posteriores son con frecuencia grandes: el mercado reacciona con violencia a una cifra que puede corregirse meses después.
En los segundos alrededor de una publicación así, el libro de órdenes se vacía. Una orden a mercado enviada en ese instante puede ejecutarse muy lejos del último precio que viste en pantalla, y esa diferencia no aparece en ningún backtest que use precios de cierre.
Vencimientos, cierres de mes y agosto
- El tercer viernes de marzo, junio, septiembre y diciembre vencen a la vez futuros y opciones sobre índices y opciones sobre acciones: la llamada hora bruja. Suele coincidir con el reajuste trimestral de la composición de los índices y concentra en la subasta de cierre un volumen que multiplica al de un día normal. Esos movimientos responden a reposicionamiento mecánico, no a información nueva.
- El cierre de mes y de trimestre empuja el reequilibrio de fondos indexados y planes de pensiones, y genera flujos de compra o venta que no obedecen a ninguna opinión sobre los precios.
- El cierre de año añade tensión: las entidades reducen balance por motivos regulatorios, lo que encarece la financiación a muy corto plazo justo esos días.
- Agosto y los festivos funcionan al revés que los anteriores: no hay evento, hay ausencia de participantes. Con la mitad de la liquidez habitual, cualquier noticia produce un movimiento desproporcionado.
"No operes ese día" no es un consejo, es una consecuencia
Conviene decirlo con claridad porque circula como norma universal y no lo es. Que las condiciones cambien un día no implica que debas quedarte fuera. Depende por completo de qué haces:
- Si tu horizonte es de años, esos días te son casi indiferentes: pagarás una ejecución peor una vez y da igual.
- Si tu estrategia gana precisamente cuando hay movimiento, esos días pueden ser los mejores del mes.
- Si operas intradía con márgenes estrechos y órdenes a mercado, ahí sí puedes estar regalando en unos pocos días lo que ganas en todo el resto.
La actitud correcta no es memorizar prohibiciones, sino medir: separa tus operaciones en días de evento y días normales, compara la diferencia entre el precio que esperabas y el que conseguiste, y decide con esa cifra delante. Es una versión concreta de la idea del módulo anterior: no predigas el día, conoce tu exposición a las condiciones de ese día.
Caso real: 5 de agosto de 2024
A finales de julio de 2024 el Banco de Japón subió tipos y el yen se apreció con fuerza. Eso golpeó al carry en yenes del nivel 4: años de posiciones financiadas en la divisa barata que, al encarecerse esa divisa, tuvieron que deshacerse a la vez. Empezó a desmontarse en la última semana de julio y estalló el lunes 5 de agosto.
El Nikkei cayó un 12,4% en una sola sesión, la mayor caída diaria desde 1987. El índice VIX llegó a superar los 60 puntos en la apertura estadounidense, un nivel que solo se había visto en 2008 y en marzo de 2020, para cerrar ese mismo día por debajo de 40. El S&P 500 terminó cayendo alrededor de un 3%: mucho menos de lo que sugería aquel pico de volatilidad.
Ese desfase es la lección del módulo. Buena parte de la magnitud del movimiento no vino del contenido de la noticia sino de cuándo llegó: primeros días de agosto, con media mesa de operaciones de vacaciones y un libro de órdenes que no aguantaba el tamaño que se le echó encima. En octubre, con liquidez normal, la misma noticia habría movido bastante menos. Las semanas siguientes recuperaron la mayor parte de la caída, lo que confirma que gran parte de aquello fue mecánica de mercado y no reevaluación del futuro.