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2. Volatilidad a plazo: entre dos fechas futuras

Derivados 7: La volatilidad como activo

La cifra que aparece en pantalla junto a un vencimiento a 60 días es un promedio, y como todo promedio esconde tanto como enseña. No describe el día 60: describe el ritmo medio descontado para los sesenta días completos, empezando por mañana. Y los treinta primeros de esos sesenta son exactamente los que cubre el vencimiento a 30 días. Es decir, la cifra larga contiene entera a la corta. Separar una de otra es el cálculo más útil de este nivel.

Una implícita se refiere a un tramo, nunca a un instante

Piénsalo así: si te dicen que un coche ha hecho un viaje de seis horas a 90 por hora de media, no sabes a qué velocidad iba en la hora quinta. Si además te dicen que las tres primeras horas fueron a 60, ya puedes despejar que las tres últimas fueron a 120. La implícita funciona igual, con una diferencia que lo cambia todo: lo que se promedia no es la volatilidad, sino su cuadrado.

Las volatilidades no se suman: se suman las varianzas

La incertidumbre se acumula en proporción al tiempo cuando se mide en varianza, que es la volatilidad al cuadrado. Por eso el nivel 3 dividía entre 16 para pasar de anual a diario en lugar de dividir entre 256: el tiempo entra por la raíz cuadrada. Con esa regla, el cálculo es aritmética de primaria.

Supón una implícita de 16 a 30 días y de 18 a 60 días, ambas en el dinero.

Eso es la volatilidad a plazo: casi 20 para el segundo mes, una cifra que no aparece en ninguna pantalla. Los 18 que sí aparecen son el promedio entre un 16 conocido y un 19,8 escondido. Fíjate en que la intuición de restar, 18 menos 16 igual a 2, no solo da otro número: da un número que no significa nada.

El caso que de verdad importa: un acontecimiento en el segundo tramo

Ahora supón una empresa que publica resultados dentro de 40 días. La implícita a 30 días, que no contiene esa fecha, está en 20. La de 60 días, que sí la contiene, está en 26.

En pantalla ponía 26 y el mercado descuenta casi 31 para el tramo donde caen los resultados. Cinco puntos de diferencia sobre un número de 26 no son un matiz: son la diferencia entre creer que algo está caro y creer que está barato.

Aislar el día del acontecimiento

Todavía se puede afinar más. De esos 30 días del segundo tramo, veintinueve son días corrientes que deberían parecerse a los del primer tramo, y uno es el día de los resultados.

Veintinueve días a un ritmo de 20 aportan 400 por 29, es decir 11.600 unidades. Como el tramo entero acumulaba 28.560, al día del acontecimiento le corresponden 16.960 unidades: más que a los otros veintinueve juntos. La raíz cuadrada de 16.960 ronda 130, y aplicando la regla de dividir entre 16 eso equivale a un movimiento del orden del 8% en esa sesión.

Toca una advertencia honesta: en ese último paso se mezclan días naturales con sesiones, y los mercados de opciones usan calendarios que ponderan de otra forma los fines de semana y los festivos. La cifra es una magnitud, no un decimal fiable. Pero como magnitud sirve perfectamente para lo único que interesa: compararla con lo que ese valor ha hecho de verdad en sus últimas doce publicaciones de resultados. Si de media se movió un 5%, el mercado está cobrando caro. Si se movió un 11%, está regalando la protección.

Cinco maneras de estropear el cálculo

Caso real: Francia, abril y mayo de 2017

Las elecciones presidenciales francesas de 2017 se celebraron a dos vueltas, la primera el 23 de abril y la segunda el 7 de mayo. El mercado de opciones sobre el euro reflejó ese calendario con una precisión notable: los vencimientos anteriores al 23 de abril cotizaban en niveles ordinarios, los que contenían la primera vuelta estaban claramente más caros y los que abarcaban también la segunda incorporaban una varianza adicional que se podía despejar exactamente con la aritmética de este módulo.

Lo interesante llegó el lunes 24 de abril. Con el resultado de la primera vuelta ya conocido, el euro abrió en torno a un 2% por encima frente al dólar y la implícita de los vencimientos cortos se desplomó en horas, pese a que la segunda vuelta seguía pendiente y aún faltaban dos semanas para ella. La razón es la que enseña este módulo: la varianza que el mercado descontaba para el tramo entre las dos vueltas dependía de que la primera dejase abiertos varios desenlaces. Cuando dejó uno solo como probable, esa varianza dejó de tener sentido y su precio se fue con ella.

Todo esto es formación sobre la formación de precios, no asesoramiento ni recomendación de operar.

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