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2. Las cuatro posiciones básicas y sus perfiles de resultado

Derivados 2: Opciones, la mecánica

Con dos tipos de contrato, call y put, y dos lados posibles, comprador y vendedor, salen cuatro posiciones elementales. No hay una quinta. Cualquier estructura de opciones que veas en tu vida, por complicada que parezca su etiqueta, es una combinación de estas cuatro piezas. Merece la pena, por tanto, conocerlas con números concretos y no con impresiones vagas.

Seguimos con el ejemplo del módulo anterior. La acción cotiza a 100. Manejamos dos contratos con vencimiento a tres meses: la call 105 con prima 3 y una put 95 con prima 2. Para cada posición interesan cuatro datos: ganancia máxima, pérdida máxima, punto de equilibrio y en qué escenario tiene sentido.

Comprar una call

Pagas 3 y adquieres el derecho a comprar a 105.

Tiene sentido cuando esperas una subida apreciable y en un plazo definido. Ojo con la palabra *apreciable*: comprar esta call y acertar con que la acción sube de 100 a 107 sigue siendo una pérdida de 1. Acertar la dirección no basta; hay que superar el punto de equilibrio dentro del plazo.

Vender una call

Cobras 3 y aceptas entregar a 105 si te lo reclaman.

Es la posición de quien cobra por poner un techo a su participación en la subida. Si además posee las 100 acciones, la entrega a 105 no le supone salir a comprarlas al mercado; si no las posee, tendrá que conseguirlas al precio que haya. Las implicaciones de ese "al precio que haya" se tratan en el nivel dedicado a la venta de opciones.

Comprar una put

Pagas 2 y adquieres el derecho a vender a 95.

Es la posición del seguro. Quien tiene las acciones compradas a 100 y añade esta put sabe que, pase lo que pase, podrá deshacerse de ellas a 95. Le ha costado 2 y ha comprado tranquilidad hasta el vencimiento. Es exactamente la lógica de una franquicia: asumes los primeros 5 euros de caída y trasladas el resto.

Vender una put

Cobras 2 y te comprometes a comprar a 95 si te lo imponen.

Es la posición de quien acepta comprar el activo más barato de lo que cotiza hoy y cobra por comprometerse a ello. Si la acción no baja, se queda la prima y no compra nada. Si baja mucho, acaba comprando a 95 algo que vale bastante menos.

Cómo leer los cuatro perfiles sin memorizarlos

Hay tres regularidades que evitan aprenderse una tabla:

Y una regularidad más, que sorprende: las calls y las puts no son la apuesta bajista y la alcista respectivamente. Comprar una put y vender una call son las dos posiciones bajistas; comprar una call y vender una put, las dos alcistas. Lo que separa a cada pareja no es la dirección, sino la forma del riesgo.

Ejemplo trabajado: dos inversores, el mismo pronóstico

Ana y Bruno creen lo mismo: que la acción, hoy a 100, no va a subir en los próximos tres meses. Ana vende la call 105 y cobra 3. Bruno compra la put 95 y paga 2.

La lección no es cuál de las dos posiciones es mejor, porque depende del escenario. La lección es que el mismo pronóstico se puede expresar con perfiles de riesgo radicalmente distintos, y que la elección entre ellos importa más que el pronóstico mismo. Ana cobra por acertar en el escenario central y paga muy caro el extremo; Bruno paga por acertar y su desastre está tasado en 2.

Nada de esto es una recomendación: es la descripción del funcionamiento de cuatro contratos.

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La cartera del modelo, cada semana en tu correo

Cada sábado, su semana en un minuto: cómo fue, lo mejor y lo peor, y qué directivos compraron con su dinero. Y el día que el modelo se rehace, qué entra y qué sale. Es una simulación, no un consejo. Como mucho un correo a la semana, sin publicidad y sin cuenta; te das de baja con un clic. Lo hace una persona: Pol Gracia.

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