1. Call y put: el derecho de uno es la obligación del otro
Derivados 2: Opciones, la mecánica
El nivel anterior terminó con un contrato perfectamente simétrico. En un futuro, dos partes se comprometen hoy a intercambiar algo en una fecha concreta a un precio pactado, y las dos quedan obligadas por igual. Una opción rompe esa simetría por la mitad, y en esa ruptura está todo lo que hace distinta a esta familia de instrumentos.
Un derecho para uno, una obligación para el otro
Una opción es un contrato en el que una parte compra el derecho —no la obligación— a comprar o vender un activo a un precio fijado de antemano, dentro de un plazo determinado. La otra parte vende ese derecho y queda obligada a cumplir si la primera decide ejercerlo.
Existen dos tipos, y conviene fijarlos desde el primer minuto porque todo lo demás se construye sobre ellos:
- Call (opción de compra). Da a su comprador el derecho a comprar el activo al precio pactado. Quien la vende queda obligado a entregarlo a ese precio si se lo reclaman.
- Put (opción de venta). Da a su comprador el derecho a vender el activo al precio pactado. Quien la vende queda obligado a comprarlo a ese precio si se lo imponen.
En cada contrato hay siempre un comprador que tiene una decisión que tomar y un vendedor que no tiene ninguna: solo espera. Esa espera no es gratis, y por eso cobra por adelantado.
Las cinco piezas que definen cualquier contrato
Una opción no queda descrita hasta que están fijadas estas cinco cosas:
- El subyacente. El activo del que depende todo: una acción, un índice, una materia prima, una divisa.
- El precio de ejercicio (o *strike*). El precio al que el comprador podrá comprar, si es una call, o vender, si es una put. Es fijo desde la firma y no se mueve.
- El vencimiento. La fecha en la que el derecho caduca. Pasada esa fecha, una opción no ejercida vale exactamente cero: no es que baje de precio, es que deja de existir.
- La prima. El precio del contrato. Lo paga el comprador y lo cobra el vendedor en el acto, y no se devuelve nunca, se ejerza o no.
- El multiplicador. Cuántas unidades del subyacente cubre un contrato.
El multiplicador: por qué una prima de 3 cuesta 300 euros
Este detalle desconcierta más que ningún otro. Las primas se cotizan por unidad de subyacente, pero se negocian por contratos, y un contrato estándar sobre acciones cubre 100 títulos.
Trabajemos con un ejemplo que mantendremos todo el nivel. Una acción cotiza a 100 euros. Existe una call con precio de ejercicio 105 y vencimiento dentro de tres meses, cuya prima cotiza a 3.
Comprar un contrato de esa call no cuesta 3 euros: cuesta 3 por 100 títulos, es decir, 300 euros, y da derecho a comprar 100 acciones a 105 cada una, un desembolso de 10.500 euros si ejerces. Quien cree estar arriesgando "tres euros" ha comprometido 300 y ha abierto la puerta a una operación de 10.500. A partir de aquí razonaremos por unidad, pero no pierdas de vista el factor 100.
La asimetría fundamental, con los números delante
Aquí está el corazón del asunto. El comprador paga 3 y sabe con certeza absoluta cuál es su peor escenario: perder esos 3. Si la acción se hunde a 40, no ejerce y su pérdida es 3. Ni un céntimo más. La pérdida del comprador está limitada a la prima.
Su beneficio, en cambio, no tiene techo definido. Si la acción sube a 130, ejerce: compra a 105 lo que vale 130 y, descontada la prima, se lleva 22. Si sube a 200, se lleva 92.
El vendedor vive el reflejo exacto de esa imagen. Cobra 3 el primer día y eso es todo lo que puede llegar a ganar, ocurra lo que ocurra: si la acción se desploma se queda con 3, y si se queda quieta también. Su pérdida potencial es la contraria de la ganancia del comprador: a 130 pierde 22, a 200 pierde 92.
De ahí sale el punto de equilibrio, el precio al que el comprador ni gana ni pierde: hay que recuperar el ejercicio y además la prima, o sea 105 más 3, 108. Por debajo pierde algo; por encima, gana.
Esa asimetría no es un regalo: se paga con la prima, más cara cuanto más plazo queda y cuanta más agitación se espera en el subyacente. Cómo se mide esa agitación es materia del nivel siguiente.
Estilo europeo y estilo americano
Los nombres son históricos y no tienen nada que ver con la geografía: hoy se negocian ambos estilos en todas partes.
- Una opción de estilo europeo solo puede ejercerse en la fecha de vencimiento.
- Una opción de estilo americano puede ejercerse cualquier día hábil hasta el vencimiento, a elección del comprador.
La flexibilidad americana nunca puede valer menos que la europea, porque incluye todo lo que aquella permite y algo más. En la práctica, como veremos en el tercer módulo, ese "algo más" vale mucho menos de lo que la intuición sugiere. Como referencia orientativa: las opciones sobre acciones individuales suelen ser americanas, y muchas sobre índices se liquidan al estilo europeo y en efectivo.
Caso trabajado: tres desenlaces del mismo contrato
Compras la call 105 por una prima de 3, con la acción a 100. Tres meses después:
- La acción cierra a 99. El derecho a comprar a 105 no sirve: en el mercado sale más barato. No ejerces. Pérdida: 3.
- La acción cierra a 106. Ejerces, porque comprar a 105 algo que vale 106 recupera 1. Resultado neto: pérdida de 2. Se ejerce y aun así se pierde, porque la prima ya está pagada.
- La acción cierra a 118. Ejerces, ganas 13 de diferencia y, restada la prima, te quedan 10 por unidad. Con el multiplicador, 1.000 euros sobre una inversión inicial de 300.
Este material es formación sobre el funcionamiento de un instrumento, no una recomendación de operar con él.