Quant500 Academy

4. Horarios, sesiones y liquidez: por qué no todo momento del día es igual

Teoría 2: Cómo se opera en el mercado

La misma orden, del mismo tamaño y sobre la misma acción, no cuesta lo mismo a media mañana que a mediodía. El mercado no es el mismo sitio a lo largo del día.

Hasta ahora hemos hablado de él como si estuviera siempre en el mismo estado: mismo spread, misma profundidad, mismas ganas de operar. En la práctica, la liquidez varía enormemente según la hora del día, el día de la semana e incluso la época del año.

Operar sin tener en cuenta estas variaciones es una de las formas más silenciosas de perder dinero por costes de ejecución sin darse cuenta.

Las tres franjas de una sesión regular

La sesión regular de una bolsa como el NYSE o el Nasdaq dura, habitualmente, seis horas y media: de 9:30 a 16:00 hora de Nueva York. Pero dentro de ese tramo la actividad está lejos de ser uniforme.

Los primeros treinta minutos tras la apertura concentran una parte desproporcionada del volumen total del día. Es cuando se resuelve toda la información acumulada desde el cierre anterior:

El precio suele ser especialmente volátil mientras el mercado "descubre" dónde debe situarse.

Por el motivo contrario, la última media hora antes del cierre también concentra mucho volumen. En parte por fondos indexados y gestores institucionales que ajustan sus carteras justo antes de que se calcule el precio de cierre oficial. Esa es la referencia que usan la mayoría de índices y fondos para valorar sus posiciones.

El tramo intermedio del día va, aproximadamente, de las 12:00 a las 14:00 hora de Nueva York. Suele ser el más tranquilo: menos volumen, spreads algo más amplios en relación al volumen, y movimientos de precio generalmente más lentos.

Pre-market y after-hours: menos gente, más ruido

Fuera de la sesión regular existen el pre-market (antes de la apertura oficial) y el after-hours (después del cierre oficial). Algunos brokers permiten operar en ellos, pero con una liquidez sensiblemente menor.

Menos participantes activos significa spreads más amplios y una profundidad de libro mucho más fina. Así que una orden de mercado relativamente pequeña puede mover el precio de forma desproporcionada.

De ahí un fenómeno muy habitual. Se ven movimientos aparentemente dramáticos en pre-market o after-hours, tras la publicación de resultados fuera de horario, que se moderan considerablemente en cuanto abre la sesión regular y entra la liquidez de verdad.

El mismo efecto a escala de semana y de año

Esta variación intradía tiene un paralelo a escala semanal y anual.

Los lunes y los viernes suelen mostrar patrones de volumen distintos al resto de la semana: los lunes digiriendo el fin de semana, los viernes con cierre de posiciones antes del fin de semana.

Y hay periodos del año en los que la liquidez cae de forma notable, porque buena parte de los gestores institucionales están de vacaciones:

Eso deja el mercado más susceptible a movimientos exagerados provocados por órdenes relativamente pequeñas.

Por qué esto decide si una estrategia funciona

Todo esto tiene una consecuencia práctica directa para cualquier estrategia, discrecional o algorítmica: el mismo tamaño de orden puede tener un impacto en el precio radicalmente distinto según cuándo se envíe.

Piensa en una estrategia que funciona bien operando en el tramo de mayor liquidez del día. Puede degradarse notablemente si sus señales, por casualidad del diseño, tienden a dispararse en el tramo de menor liquidez o fuera de la sesión regular.

Por eso cualquier evaluación seria de una estrategia tiene que tener en cuenta no solo qué se opera, sino cuándo se opera. Y no hablamos solo del backtesting sobre precios, sino del diseño de cuándo y cómo se envían las órdenes.

La razón de fondo es sencilla: el mercado no es un ente homogéneo a lo largo del día. Es, en la práctica, varios mercados distintos con nombres de horario distintos.

Cuando el mercado se para solo

Existe, además, un mecanismo diseñado explícitamente para cuando la volatilidad se dispara demasiado rápido incluso dentro de la sesión regular: los circuit breakers o cortacircuitos.

Son pausas automáticas de la negociación, que se activan cuando el precio de una acción individual, o del mercado en su conjunto, se mueve más de un porcentaje determinado en un intervalo de tiempo corto.

Su objetivo es dar a los participantes una pausa forzada para que la información se digiera con más calma. Se evita así que un movimiento extremo, y posiblemente desproporcionado, se retroalimente en cadena por pánico o por fallos técnicos en cuestión de segundos.

Para cualquier estrategia algorítmica esto tiene una implicación práctica directa. Una orden pendiente durante una pausa por circuit breaker simplemente no se ejecuta hasta que la negociación se reanuda, y el precio de reapertura puede diferir sensiblemente del precio justo antes de la pausa.

Es un motivo más por el que ninguna estrategia real puede asumir que sus órdenes se ejecutarán siempre exactamente cuando y como se esperaba.

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