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1. El tipo de interés y qué es "libre de riesgo"

Macro 1: El precio del dinero

Todo el edificio de los mercados se apoya en un único número: cuánto cuesta el dinero durante un periodo de tiempo. Ese número es el tipo de interés. No es un capricho de un banquero central con corbata: es el precio de un intercambio muy concreto, y entender ese intercambio es la diferencia entre saber por qué se movió tu cartera y limitarte a mirar el gráfico.

El dinero tiene precio porque el tiempo tiene precio

Un euro hoy y un euro dentro de un año no son la misma cosa, y no lo son por tres razones distintas que conviene no mezclar:

El tipo de interés que ves cotizado en el mercado es la suma de esas tres piezas. Cuando alguien dice "los tipos han subido", lo que está diciendo es que alguna de esas tres piezas ha cambiado: o la gente quiere consumir más ahora, o hay usos alternativos más rentables para el dinero, o el riesgo y la inflación esperada han aumentado. Casi siempre es lo tercero.

Qué significa "libre de riesgo", y sobre todo qué no significa

En finanzas se llama activo libre de riesgo al que te devuelve una cantidad conocida en una fecha conocida con certeza práctica: típicamente la letra del Tesoro a corto plazo de un emisor cuya capacidad de pago no se discute: Estados Unidos, que además emite en su propia moneda, o Alemania, que no controla el euro pero funciona como referencia de la eurozona por su solvencia y por la liquidez de su deuda. Se le llama así porque no tiene riesgo de impago ni riesgo de precio si lo mantienes hasta vencimiento.

Aquí está la trampa que se traga mucha gente: "libre de riesgo" significa libre de riesgo nominal, no libre de riesgo real. Si una letra a un año te paga el 2% y la inflación de ese año resulta ser del 8%, has recibido exactamente lo prometido y aun así has perdido cerca de un 6% de poder adquisitivo. En 2022 los ahorradores estadounidenses en letras del Tesoro vivieron justo eso: cobraron su cupón puntualmente y perdieron poder de compra a un ritmo que no se veía desde los años setenta. El activo sin riesgo no protege de la inflación; solo elimina la incertidumbre sobre el número de euros o dólares que vas a recibir.

Quién fija cada tipo: no hay un tipo de interés, hay una escalera

Otra confusión habitual es hablar de "el tipo de interés" en singular. Existen muchos, uno por cada plazo, y no los fija el mismo actor:

Esta distinción tiene una consecuencia práctica que sorprende: el banco central puede subir el tipo oficial y el tipo a diez años no moverse, o incluso bajar. Ocurre cuando el mercado interpreta que esa subida va a enfriar tanto la economía que dentro de unos años habrá que volver a bajar. No es una anomalía ni un error del mercado: son dos precios que responden a preguntas distintas.

El tipo sin riesgo es el listón contra el que compite todo lo demás

Aquí es donde el macro deja de ser teoría y se convierte en tu cartera. Cualquier activo con riesgo —una acción, un piso, un bono corporativo, una estrategia algorítmica— tiene que ofrecer más que el activo sin riesgo, porque si no, nadie racional lo compraría: estarías asumiendo incertidumbre a cambio de nada. Esa diferencia se llama prima de riesgo.

Y por eso, cuando el listón sube, todo lo demás tiene que reajustarse hacia abajo aunque no haya cambiado absolutamente nada en el negocio subyacente. Si un activo iba a pagarte 5 al año y el dinero sin riesgo no pagaba nada, ese 5 era atractivo. Si de repente el dinero sin riesgo paga 5, el mismo activo tiene que abaratarse hasta que su rentabilidad esperada vuelva a compensar el riesgo. La empresa no ha perdido un solo cliente. Su precio cae igual.

2022: el año en que el listón subió cuatro puntos

Entre marzo y diciembre de 2022 la Reserva Federal llevó su tipo oficial desde prácticamente cero hasta el entorno del 4,25%–4,50%: unos 425 puntos básicos en nueve meses, el ritmo de subida más rápido en cuatro décadas. Durante los años anteriores había circulado un acrónimo, TINA (*there is no alternative*): con el dinero sin riesgo pagando cero, no había alternativa a comprar acciones. En 2022 esa alternativa reapareció de golpe.

El resultado no fue que las empresas dejaran de vender. Fue que el S&P 500 cayó alrededor de un 18% y la deuda pública estadounidense a largo plazo tuvo su peor año registrado, cayendo a la vez que la bolsa. La cartera clásica 60/40, diseñada precisamente para que una pata amortigüe a la otra, perdió cerca de un 17%: las dos patas cayeron juntas porque el golpe no vino de la economía real, sino del denominador común de ambas.

Quédate con esto: el tipo sin riesgo no es un dato de contexto para el telediario. Es la vara con la que se mide el precio de todo lo que compras.

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Lo que estás aprendiendo, aplicado al índice todos los días:

La cartera del modelo, cada semana en tu correo

Cada sábado, su semana en un minuto: cómo fue, lo mejor y lo peor, y qué directivos compraron con su dinero. Y el día que el modelo se rehace, qué entra y qué sale. Es una simulación, no un consejo. Como mucho un correo a la semana, sin publicidad y sin cuenta; te das de baja con un clic. Lo hace una persona: Pol Gracia.

Cartera modelo con resultados simulados, no una recomendación personalizada. Tu correo se usa solo para esto: privacidad.

Detrás de la Academia y del resto de Quant500 hay una sola persona: Pol Gracia Serrahima.