4. Qué hace falta antes de tocar un derivado
Derivados 6: Cuando sale mal
Aquí se cierra el bloque de fundamentos, seis niveles de los nueve del curso, antes de entrar en los tres avanzados. Es el sitio para hacer un balance sin adornos: qué llevas, qué no llevas y qué habría que comprobar antes de abrir la primera posición, si es que hay que abrirla.
Lo que llevas hasta aquí
- Futuros (nivel 1): qué es un contrato a plazo estandarizado, para qué existe la cámara de compensación, cómo funcionan las garantías y la liquidación diaria, y por qué el contango convierte una idea correcta sobre una materia prima en una pérdida lenta.
- Opciones (nivel 2): call y put, prima, valor intrínseco y temporal, y la relación de paridad que impide que los dos instrumentos coticen con vida propia.
- Volatilidad (nivel 3): la diferencia entre la histórica y la implícita, por qué la implícita cambia según el precio de ejercicio, qué mide realmente el VIX y por qué existe una prima de riesgo de la volatilidad.
- Sensibilidades (nivel 4): delta, gamma, theta, vega y rho, es decir, la descomposición de por qué una opción se mueve como se mueve.
- Estrategias (nivel 5): put protectora, call cubierta, spreads, y la pregunta que casi nadie se hace, que es cuándo no conviene cubrir nada.
- Y este nivel: la asimetría del vendedor, el mecanismo de garantías y liquidación forzosa, y cuatro casos reales que comparten esqueleto.
Fíjate en lo que no aparece en la lista: ninguna estrategia que gane dinero. Eso no es un fallo del curso. Un derivado no es una fuente de rentabilidad, es un instrumento para trasladar un riesgo de un balance a otro, y cobrar por aceptarlo es un negocio legítimo únicamente para quien puede sobrevivir al día en que toque pagar.
Las cuatro comprobaciones previas
Antes de abrir un derivado, y con independencia de lo convincente que suene la idea, hacen falta cuatro respuestas por escrito:
- El perfil de pérdida en el peor caso. No la pérdida probable ni la esperada: el número al que llegas si el subyacente hace lo peor que puede hacer. Si ese número no existe, como en una call descubierta, ya tienes la respuesta.
- Cuánto se puede perder de verdad. Comprar una put te limita a la prima. Vender esa misma put no. Y la posibilidad de terminar con saldo deudor, es decir, de perder más de lo depositado, no es un caso teórico: ocurrió en abril de 2020 con el petróleo y en noviembre de 2018 con el gas.
- Capital para aguantar la reposición de garantías. No la garantía inicial de hoy, sino la que exigirían con el subyacente en tu contra y la volatilidad multiplicada. Si esa cifra no cabe holgadamente, la posición es demasiado grande, por muy acertado que sea el análisis.
- Qué tendría que ocurrir para que la idea sea falsa. Escrito antes de abrir, no improvisado después, cuando ya hay dinero perdido influyendo en el juicio.
Por qué la mayoría de inversores no necesita derivados
Merece la pena decirlo sin rodeos. Un particular con una cartera diversificada y un horizonte largo puede alcanzar sus objetivos sin tocar un solo derivado en toda su vida, y estadísticamente le irá mejor así. Los derivados aportan valor cuando existe un riesgo concreto que quieres trasladar: un agricultor que fija el precio de su cosecha, una empresa que asegura un tipo de cambio, un gestor que acota una exposición que no puede permitirse.
Fuera de esos casos, lo que suele buscarse es apalancamiento disfrazado de sofisticación. El nivel 5 ya lo apuntaba con la call cubierta: parece un ingreso regular y es la venta del tramo bueno de tu propia cartera a cambio de una prima modesta. No es que esté prohibido; es que hay que saber qué se está vendiendo. Si la respuesta a "por qué necesito este derivado" es "porque quiero ganar más", el instrumento correcto no es un derivado, es una revisión del tamaño y la composición de la cartera.
Lo que viene ahora
Hasta aquí, la volatilidad ha sido un parámetro que entra en el precio de una opción y las posiciones han sido de una pieza. En los tres niveles que quedan deja de ser así.
- Nivel 7, la volatilidad como activo: un subyacente no tiene una implícita, tiene una curva entera con una cifra por vencimiento; cómo se despeja la volatilidad que el mercado descuenta entre dos fechas futuras, que es la única cifra que informa antes de unos resultados; qué significa comprar y vender volatilidad con una tesis propia; y por qué el VIX no se puede comprar y los productos que dicen replicarlo se desangran mes tras mes.
- Nivel 8, posiciones combinadas: conos y cunas, calendarios, ratios y mariposas. Por qué un cono comprado puede perder dinero aunque el mercado se mueva en la dirección que esperabas, en qué momento exacto una posición acotada se convierte en otra con una cola abierta que nadie ha medido, y qué verdugo concreto le corresponde a cada estructura cuando llega el día malo.
- Nivel 9, derivados en una cartera real: el extracto de una cuenta de verdad. El tamaño de una posición en opciones no es la prima pagada sino el nominal que controla; cómo la garantía exigida, la horquilla y la contrapartida empeoran las tres el mismo día y por la misma causa; la factura completa de una estrategia que rota cada mes; y la pregunta que todo el curso prepara, que es cuándo un derivado es la herramienta correcta y cuándo es apalancamiento contado de otra forma.
Hay, además, una carencia que no cubre ninguno de los nueve niveles: saber si el historial de una estrategia con opciones dice algo o es selección. Ese es el terreno de matemáticas y estadística, la pista intermedia donde las advertencias de este nivel dejan de ser prosa: las colas gruesas explican por qué la campana de Gauss subestima siempre episodios como el 5 de febrero de 2018, las pruebas múltiples ponen número a la sospecha de que una racha de veinticuatro meses no demuestra nada, y la validación fuera de muestra convierte en procedimiento la idea de que un histórico corto no valida una estrategia vendedora. La otra intermedia, Riesgo y gestión de cartera, contesta la pregunta del tamaño, que aquí se ha dado por supuesta.
Por debajo están las tres pistas fáciles y sin código —Teoría de mercados, Macro y Costes— y por encima las tres difíciles: Técnica y Python, Datos y producción, y Expectativas y ventaja, que no lleva una sola línea de código y es difícil por exigencia, no por programar. El mapa completo, con un orden recomendado, está al final del nivel 9.