6. El CAPM: la beta como pendiente de una regresión
Nivel 4: Correlación, regresión y el mito de la causalidad
Busca la beta de una misma acción en dos proveedores de datos distintos y es probable que te den dos números diferentes.
Ninguno de los dos está equivocado. La beta no es una propiedad física de la empresa: es la pendiente de una recta, y depende de cómo la dibujes.
La beta es una pendiente
En el curso de teoría de mercados conociste la beta de forma intuitiva, como una medida de cuánto amplifica o amortigua una acción los movimientos del mercado.
Ahora puedes formalizarla con precisión. La beta de una acción es, literalmente, la pendiente de una regresión lineal simple en la que:
- La variable dependiente es el rendimiento de la acción.
- La variable independiente es el rendimiento del mercado.
Es exactamente el mismo procedimiento del módulo 3, aplicado con el mercado como único factor.
La fórmula del CAPM
El modelo de valoración de activos financieros, conocido como CAPM, usa esa beta para construir una fórmula de rendimiento esperado. En palabras:
rendimiento esperado del activo = tasa libre de riesgo + beta multiplicada por (rendimiento esperado del mercado menos la tasa libre de riesgo).
El término entre paréntesis se llama prima de riesgo de mercado, o equity risk premium. Es la compensación adicional que el mercado en su conjunto ofrece por encima del activo sin riesgo.
Cómo leer el valor de beta
Interpretar el valor de beta es directo:
- Una beta de 1 significa que la acción tiende a moverse, en promedio, uno a uno con el mercado.
- Una beta de 1.5, típica de sectores cíclicos o de crecimiento, amplifica los movimientos del mercado un 50% adicional en ambas direcciones.
- Una beta de 0.6, más propia de sectores defensivos como utilities o consumo básico, amortigua esos movimientos.
- Una beta negativa, poco común pero posible en ciertos activos y periodos, implica que el activo tiende a moverse en sentido contrario al mercado.
El alfa es el intercepto
El intercepto de esa misma regresión también tiene nombre propio en este contexto: es el alfa.
Es la parte del rendimiento de la acción que no queda explicada por su exposición al mercado. Y es precisamente el número que un gestor activo persigue cuando afirma batir al mercado.
Ahora bien, hay una condición para tomárselo en serio. El alfa calculado puede resultar estadísticamente indistinguible de cero, dado el margen de error propio del tamaño de la muestra y la volatilidad de los rendimientos.
Si es así, no hay evidencia sólida de habilidad genuina más allá de la simple exposición al riesgo de mercado que ya captura la beta.
Una acción y un fondo indexado
El R² de esta regresión de una sola acción contra el mercado suele ser modesto, típicamente entre un 20% y un 40%.
Eso confirma algo que ya viste en el módulo 4: gran parte del movimiento diario de una acción individual responde a su propio riesgo idiosincrásico —noticias de la empresa, resultados, decisiones de gestión— y no al mercado en su conjunto.
Aplica ahora esa misma regresión a un fondo indexado muy diversificado, con cientos de posiciones. El R² suele superar el 90%.
El motivo es que el riesgo idiosincrásico de cada empresa individual tiende a cancelarse dentro de la cartera. Lo que queda es el riesgo sistemático, ligado al mercado, y explica casi toda la variación restante.
La beta se mueve
Un matiz práctico importante: la beta no es una constante física fija de cada acción, sino una estimación. Depende de tres decisiones:
- La ventana temporal usada.
- La frecuencia de los datos: diaria, semanal, mensual.
- El índice elegido como referencia del "mercado".
Por eso es perfectamente normal que dos proveedores de datos distintos publiquen betas diferentes para la misma acción, sin que ninguno esté equivocado. Simplemente usan configuraciones distintas.
Calcular la beta sobre una ventana móvil, actualizada periódicamente, revela además otra cosa: el perfil de riesgo de una empresa evoluciona con el tiempo, por ejemplo cuando cambia su modelo de negocio.
Un punto de referencia incompleto
El CAPM, con su único factor de mercado, es una simplificación útil pero incompleta. La evidencia empírica muestra que no explica del todo por qué unas acciones rinden sistemáticamente más que otras.
Esa brecha es exactamente el hueco que los modelos multifactoriales del módulo anterior intentan cerrar, añadiendo factores adicionales a la beta de mercado.
Aun así, la beta del CAPM sigue siendo el punto de referencia estándar de la industria para ajustar rendimientos por riesgo.
Para ampliar esta lección
- Betaen el glosario