2. Slippage: el precio que viste y el que te dieron
Costes 2: Lo que pagas y no ves
La horquilla es un coste que puedes calcular antes de operar: miras el libro, ves la distancia entre demanda y oferta y ya sabes lo que te va a costar cruzar. El deslizamiento, o *slippage*, es el coste que solo conoces después, y es el que arruina más backtests.
Qué es exactamente el deslizamiento
Deslizamiento es la diferencia entre el precio de referencia que tenías cuando tomaste la decisión y el precio medio al que finalmente te ejecutaron. Nada más. La discusión seria está en cuál es ese precio de referencia, porque según lo que elijas el número sale halagador o realista.
El referente honesto es el precio de llegada: el punto medio en el instante en que decidiste operar. Cualquier otro tiende a esconder algo. Y lo que separa a ese precio del que acabas obteniendo son tres mecanismos distintos que conviene no mezclar:
- Retraso. Entre que tu sistema genera la señal, la orden sale, viaja y llega al mercado, el precio se ha movido. En una estrategia lenta hablamos de céntimos; en una rápida, esa demora es la estrategia entera.
- Cruce de horquilla. Lo del módulo anterior. Es la parte previsible del deslizamiento.
- Barrido del libro. Si tu orden es mayor que el tamaño disponible al mejor precio, el resto se ejecuta en niveles peores, cada vez más lejos del punto medio. Tu precio medio empeora sin que el mercado haya hecho nada por su cuenta.
El deslizamiento no es ruido con media cero
Aquí está el error mental que más caro sale. Mucha gente asume que el deslizamiento es aleatorio: unas veces te favorece y otras te perjudica, y a la larga se compensa. No se compensa, y hay razones estructurales para ello.
- Operas cuando todos operan. Las señales se disparan con noticias, aperturas, datos macro y roturas de niveles, es decir, en los momentos de horquilla más ancha y libro más fino.
- Selección adversa. Cuando el precio se aleja de ti es porque hay flujo empujando en esa dirección; cuando viene hacia ti, suele ser porque alguien informado está vendiendo justo lo que tú compras.
- Persigues movimientos. Una estrategia de seguimiento de tendencia compra por definición lo que está subiendo: la mecánica misma de la señal garantiza que el precio se aleje mientras ejecutas.
- Las órdenes stop se ejecutan en el peor momento. Una orden stop no garantiza precio: al saltar se convierte en orden de mercado, y salta precisamente cuando el mercado se está moviendo rápido en tu contra.
El resultado es que el deslizamiento medio real tiene signo negativo casi siempre. No es un error de medición: es una consecuencia de cuándo y por qué decides operar.
Cuánto se lleva: la cuenta que hay que hacer
El deslizamiento se resta en términos absolutos, no proporcionales. Ese detalle lo cambia todo. Supongamos un deslizamiento de 8 puntos básicos por lado, un valor perfectamente razonable en valores medianos con órdenes de tamaño normal: 16 puntos básicos por operación completa.
- Estrategia de alta rotación. Ventaja bruta de 25 puntos básicos por operación completa. Le restas 16 y quedan 9. Has perdido el 64% de la rentabilidad, y eso sin contar comisiones ni la horquilla que ya pagaste.
- Estrategia de baja rotación. Compras y mantienes dos años, con una ganancia bruta del 40%, es decir, 4.000 puntos básicos. Le restas los mismos 16 y te quedan 3.984. Has perdido el 0,4% de la rentabilidad.
El mismo coste, exactamente el mismo, destruye una estrategia y es invisible en la otra. La lección no es que el deslizamiento sea grande o pequeño, sino que lo único que importa es la relación entre la ventaja por operación y el coste por operación. Una estrategia con mucha ventaja por operación puede permitirse una ejecución mediocre; una que vive de arañar unos pocos puntos básicos necesita una ejecución excelente o no existe.
Un segundo cálculo, este sobre backtests. Imagina un sistema validado suponiendo ejecución al precio de cierre, con 150 operaciones completas al año. En real, cada lado se ejecuta 4 puntos básicos peor que ese cierre teórico. Son 8 puntos básicos por operación completa, 150 veces: 1.200 puntos básicos, doce puntos porcentuales anuales que el backtest se inventó. Un sistema que prometía un 15% entrega un 3%. No ha fallado ninguna señal: ha fallado la simulación.
El caso del stop que no te protegió
Merece la pena un ejemplo concreto porque genera muchas discusiones con el bróker que no llevan a ninguna parte. Tienes una acción comprada a 55 euros y un stop de venta en 50. Sale un resultado trimestral pésimo tras el cierre y al día siguiente el valor abre en 46.
Tu stop salta y te ejecutan alrededor de 46, no en 50. El deslizamiento son 4 euros, un 8% adicional sobre lo que creías que era tu pérdida máxima. No hay nada que reclamar: entre 50 y 46 no se cruzó ni una sola operación, sencillamente porque no hubo ningún precio en ese tramo. Una orden stop define cuándo se lanza tu orden, no a qué precio se ejecuta. Quien confunde una cosa con la otra tiene mal calculado su riesgo máximo, que es un error mucho más grave que pagar unos puntos básicos de más.
Medirlo: el referente decide el resultado
Para terminar, la trampa de medición más extendida. Es habitual evaluar la ejecución contra el precio medio ponderado por volumen de la sesión o del periodo de ejecución. Suena objetivo y tiene un problema serio: si tu orden es una parte apreciable del volumen, tú mismo estás formando ese promedio, así que te comparas contigo. Batir ese promedio es compatible con haber hecho una ejecución desastrosa medida desde el precio que había cuando decidiste.
Robert Kissell, uno de los autores que más ha trabajado en medición de costes de ejecución, insiste en esta idea desde hace años: el referente tiene que ser el precio de decisión, porque es el único que no se contamina con tu propia actividad. Si no mides el deslizamiento contra ese precio, no lo estás midiendo: lo estás maquillando.
Para ampliar esta lección
- Horquilla (diferencial de compra y venta)en el glosario