Quant500 Academy

2. El libro de órdenes y el spread: la anatomía de la liquidez

Teoría 2: Cómo se opera en el mercado

El precio de una acción no "existe" en ningún sitio. No hay un servidor que lo guarde ni una autoridad que lo publique. Es el resultado de agregar miles de órdenes límite pendientes de ambos lados.

Cada vez que envías una orden límite que no se ejecuta al instante, no desaparece. Se queda esperando, visible —o parcialmente visible— para el resto del mercado, en una estructura llamada libro de órdenes.

Entender el libro de órdenes es entender, literalmente, de qué está hecho el precio en cada instante.

Las dos columnas del libro

El libro se organiza en dos columnas.

La diferencia entre el mejor ask y el mejor bid es el spread. Representa, en la práctica, el coste inmediato de querer operar ya:

Y la diferencia entre ambos es lo que se queda, casi siempre, en manos del market maker que estaba dispuesto a ser tu contraparte en ambas direcciones.

Por qué unos spreads son anchos y otros estrechos

El tamaño del spread no es arbitrario: refleja directamente cuánta gente quiere operar ese activo en ese momento.

Una acción muy líquida, con millones de acciones negociadas al día, suele tener un spread de solo unos pocos céntimos. Hay tanta competencia entre compradores y vendedores que nadie puede permitirse pedir mucho más que el precio de mercado sin perder la operación frente a otro participante dispuesto a ofrecer un precio mejor.

Una acción poco negociada, en cambio, puede tener un spread mucho más amplio en términos relativos. Hay pocos participantes dispuestos a asumir el riesgo de ser contraparte, y quien lo hace exige una compensación mayor por ello.

La profundidad: lo que hay detrás de la primera línea

Pero el libro de órdenes no es solo una línea a cada lado. Tiene profundidad (depth): más niveles de precio con más órdenes acumuladas detrás.

Supón que quieres comprar una cantidad de acciones mayor de la que hay disponible al mejor precio de venta. Tu orden de mercado no se detiene ahí: sigue "caminando el libro" (walking the book), comprando al siguiente nivel de precio, y al siguiente, hasta completar tu cantidad total.

El precio medio que terminas pagando puede ser sensiblemente peor que el precio que veías antes de enviar la orden, especialmente en activos con poca profundidad. A esta diferencia entre el precio esperado y el precio realmente obtenido se le llama slippage.

Es una de las razones —junto con las comisiones— por las que ninguna estrategia real, ni siquiera la mejor sobre el papel, ejecuta jamás exactamente al precio que muestra un gráfico.

Cómo compran los que compran mucho

Los grandes gestores de fondos son conscientes de este problema, y por eso no envían una orden gigante de golpe. La dividen en órdenes más pequeñas repartidas a lo largo de minutos u horas, mediante algoritmos de ejecución como VWAP o TWAP, que intentan replicar el volumen o el tiempo medio del mercado.

El objetivo es doble: minimizar cuánto "caminan el libro" y cuánto revelan de su intención al resto de participantes.

Es una de las áreas donde el trading algorítmico no busca predecir el futuro, sino simplemente ejecutar mejor una decisión ya tomada. Eso es tan relevante para un fondo de miles de millones como difícil de replicar para un particular con una cuenta pequeña. Pero el principio de fondo —dividir órdenes grandes para no mover el precio en tu contra— es aplicable a cualquier escala.

El tick size: por qué el spread tiene un suelo

Por último, ni el bid ni el ask pueden moverse en cualquier cantidad. Cada mercado define un tick size: el incremento mínimo de precio permitido entre dos niveles consecutivos del libro.

En acciones estadounidenses de precio "normal" el tick suele ser de un centavo. En otros mercados, o en ciertos rangos de precio, puede ser distinto.

El tick size fija, de facto, el spread mínimo posible. Por muy líquida que sea una acción, el spread nunca puede ser inferior a un tick, porque no existe ningún precio intermedio válido entre el mejor bid y el mejor ask.

El resto de Quant500

Lo que estás aprendiendo, aplicado al índice todos los días:

La cartera del modelo, cada semana en tu correo

Cada sábado, su semana en un minuto: cómo fue, lo mejor y lo peor, y qué directivos compraron con su dinero. Y el día que el modelo se rehace, qué entra y qué sale. Es una simulación, no un consejo. Como mucho un correo a la semana, sin publicidad y sin cuenta; te das de baja con un clic. Lo hace una persona: Pol Gracia.

Cartera modelo con resultados simulados, no una recomendación personalizada. Tu correo se usa solo para esto: privacidad.

Detrás de la Academia y del resto de Quant500 hay una sola persona: Pol Gracia Serrahima.