3. Rotación, pérdidas compensadas y reglas de bloqueo
Costes 5: Los impuestos como coste
Hasta ahora hemos mirado el impuesto desde el lado de las ganancias. Falta la otra mitad, que es menos intuitiva y bastante más interesante: en un sistema que grava lo que ganas, una pérdida realizada tiene valor económico, porque reduce lo que debes por lo que has ganado. Entender eso cambia la forma de leer una cartera con posiciones en rojo.
Repito el aviso porque el terreno de este módulo es especialmente resbaladizo: aquí se explica cómo funciona un mecanismo, no lo que deberías hacer con él. No es asesoramiento fiscal, las reglas concretas cambian con frecuencia y el detalle depende por completo del país y del tipo de valor.
Una pérdida realizada es un activo fiscal
Si en el mismo ejercicio realizas 12.000 euros de ganancia y 7.000 de pérdida, el sistema no te cobra sobre los 12.000: te cobra sobre el saldo, 5.000. Esa capacidad de restar se llama compensación, y convierte la pérdida en algo que, contablemente, vale dinero. En el ejemplo, con un tipo del 19% —de nuevo, España en el momento de escribir esto, y sujeto a comprobación—, la pérdida de 7.000 euros ha reducido la factura del año en 1.330 euros.
De ahí la expresión activo fiscal: la pérdida no te devuelve el dinero perdido, pero funciona como un vale que puedes canjear contra ganancias futuras o presentes. Y si no llegas a canjearlo entero este año, los sistemas suelen permitir arrastrar el saldo negativo a ejercicios siguientes durante un número limitado de años.
La compensación tiene compartimentos y tiene orden
Lo que casi nadie espera es que no se pueda restar todo contra todo. Los sistemas fiscales suelen construir compartimentos, y en España la mecánica funciona así, en términos generales y sin entrar en los porcentajes exactos, que hay que verificar:
- Las ganancias y pérdidas patrimoniales se compensan primero entre sí. Una pérdida por vender acciones se resta de una ganancia por vender otras acciones.
- Los rendimientos del capital mobiliario forman su propio grupo. Dividendos, cupones e intereses se compensan entre ellos.
- Solo si queda un saldo negativo en un grupo se puede llevar una parte limitada al otro, con un porcentaje máximo que la norma fija y que se ha modificado varias veces.
- El sobrante se arrastra a los ejercicios siguientes, también con un plazo limitado.
La consecuencia práctica es que una pérdida no siempre está disponible cuando la necesitas ni en el importe que esperabas. Es un activo, sí, pero con condiciones de uso.
La regla que bloquea la recompra
Y aquí está la regla más importante del módulo. Si el sistema permitiera vender con pérdida y recomprar inmediatamente lo mismo, cualquiera podría fabricar pérdidas a voluntad sin cambiar su cartera un ápice: vendes el 30 de diciembre, compras el 2 de enero, tu posición es idéntica y tu factura ha bajado. Todos los ordenamientos serios cierran esa puerta.
El mecanismo es siempre el mismo: la pérdida no se puede computar si dentro de un plazo determinado, antes o después de la venta, se adquieren valores homogéneos, es decir, esencialmente los mismos. En España existen plazos distintos según el tipo de valor —los valores cotizados y los no cotizados no reciben el mismo trato—, y como esos plazos se han modificado y conviene no manejarlos de memoria, lo que hay que retener es la estructura: hay una ventana temporal alrededor de la venta y, si recompras dentro de ella, la pérdida queda bloqueada.
Dos precisiones que se malentienden constantemente:
- La pérdida no se destruye, se aplaza. Queda en suspenso y se podrá computar cuando transmitas de manera efectiva y definitiva los valores recomprados. El coste es de calendario, no de importe. Igual que en el módulo anterior, pero al revés y en tu contra.
- "Homogéneo" no es un concepto trivial. Dos fondos que replican el mismo índice pero son productos distintos no tienen por qué considerarse homogéneos, y ahí es donde se concentra la casuística que hace imprescindible el criterio de un profesional.
La conexión con la rotación: el coste que el backtest no ve
Aquí se cierra el círculo con el módulo anterior y con todo el curso. Una estrategia algorítmica de alta rotación realiza ganancias constantemente, porque su naturaleza es entrar y salir. Cada salida en verde es un devengo. Cada devengo es capital que abandona la cartera y deja de componer.
El problema es que prácticamente ningún backtest incorpora esto. Un backtest calcula precios de entrada y salida, y en el mejor de los casos resta comisiones y horquilla. La curva que muestra es la de una entidad exenta de impuestos, no la de una persona física. Dos estrategias con la misma curva y rotaciones muy distintas producen resultados netos muy distintos, y el gráfico no lo insinúa siquiera. Es el mismo hallazgo que documentaron quienes midieron el rendimiento de los fondos antes y después de impuestos: buena parte de la diferencia entre gestores no venía de acertar más, sino de mover menos. Y es curioso que la pérdida sea, en este único sentido, más manejable que la ganancia: la ganancia realizada obliga, la pérdida realizada solo ofrece.
Ejemplo trabajado
Un inversor llega a diciembre con 12.000 euros de ganancia ya realizada. Tiene además una posición con 7.000 euros de pérdida latente que ya no quiere mantener. La vende el día 20.
- Sin recompra. Su base baja de 12.000 a 5.000 euros. Al 19%, paga unos 950 euros en lugar de 2.280. Diferencia: 1.330 euros.
- Con recompra el día 23, dentro del plazo. La pérdida queda bloqueada. Su base vuelve a ser de 12.000 euros y paga los 2.280. Los 7.000 euros no se han evaporado: esperan a que venda de verdad los títulos recomprados, que puede ser dentro de muchos años.
Mismo movimiento de cartera, mismo resultado económico, y una diferencia de 1.330 euros que depende únicamente de una fecha.
Para ampliar esta lección
- Rotación (turnover)en el glosario