2. Anatomía de una estrategia: señal, entrada, salida y position sizing
Teoría 5: Qué es realmente el trading algorítmico
Lo que separa a un trader que sobrevive diez años de uno que quiebra la cuenta en diez meses no suele ser la señal. Es la pieza de la que casi nadie habla.
Ya sabemos qué distingue a una decisión sistemática de una discrecional. Toca ahora abrir esa "regla explícita" y ver de qué piezas concretas se compone cualquier estrategia de trading, sistemática o no.
Son exactamente las mismas piezas las que, más adelante, un algoritmo tendrá que ejecutar de forma automática.
La señal: la condición que enciende la luz
Toda estrategia parte de una señal: la condición concreta y observable que indica que puede haber una oportunidad.
Una señal puede basarse en distintas fuentes:
- El precio: por ejemplo, que cruce por encima de su media móvil de 50 días.
- El volumen: un pico de volumen inusual respecto a la media habitual.
- Datos fundamentales: una empresa cuyo PER cae por debajo de un umbral concreto respecto a su sector.
- O cualquier combinación de estas y otras variables.
Lo esencial de una señal bien definida es que sea objetiva y verificable. Cualquier persona, o cualquier programa, que mire los mismos datos debe llegar exactamente a la misma conclusión sobre si la señal se ha activado o no, sin margen de interpretación subjetiva.
La entrada: activarse no es actuar
Que se active una señal no significa, automáticamente, que haya que entrar en la posición. La regla de entrada añade las condiciones adicionales que confirman que es el momento de actuar sobre esa señal.
Puede ser tan simple como "entrar inmediatamente al precio de mercado en cuanto se cumple la señal". O puede añadir filtros adicionales:
- Confirmar la señal durante dos sesiones consecutivas.
- Exigir que el volumen supere cierto umbral el mismo día.
Esos filtros están diseñados para reducir el número de señales falsas. Pero tienen un coste: en ocasiones se entra más tarde y a peor precio del que se habría conseguido actuando de inmediato.
Ese equilibrio —menos señales falsas frente a peor precio de entrada— es una de las decisiones de diseño más recurrentes en cualquier estrategia. Y rara vez tiene una respuesta única y correcta: depende del activo, del horizonte temporal y de cuánto "ruido" tenga habitualmente la señal elegida.
La salida: la mitad que se olvida
La regla de salida es, en la práctica, tan importante como la de entrada. Y a menudo se le presta bastante menos atención al diseñar una estrategia por primera vez.
Puede basarse en varias cosas:
- Un objetivo de beneficio fijo: salir al alcanzar cierto porcentaje de ganancia.
- Un stop-loss: salir si la pérdida supera cierto umbral, como vimos en el nivel dedicado a la operativa.
- Una condición contraria a la señal de entrada: salir cuando la media móvil se cruza en sentido contrario.
- Un límite de tiempo: salir tras un número máximo de sesiones, independientemente del resultado.
Una estrategia sin una regla de salida claramente definida no es, en rigor, una estrategia completa. Es solo media estrategia.
El motivo es que deja sin resolver de antemano la decisión más difícil: cuándo reconocer que hay que cerrar la posición. Y ese es exactamente el terreno donde más fuerte pegan la aversión a la pérdida y el efecto disposición que vimos en el nivel anterior.
El position sizing: la pieza que decide la supervivencia
El position sizing —cuánto capital arriesgar en cada operación— es la pieza que con más frecuencia se pasa por alto. Y probablemente la que más determina la supervivencia a largo plazo de una estrategia, incluso por encima de si la señal en sí es buena o mediocre.
Arriesgar un porcentaje fijo y pequeño del capital total en cada operación —por ejemplo, no más de un 1-2%— limita el daño de cualquier racha de pérdidas individual.
Eso permite sobrevivir estadísticamente el tiempo suficiente para que, si la estrategia tiene de verdad una ventaja (edge) positiva a largo plazo, esa ventaja termine manifestándose en los resultados agregados.
Compara los dos extremos:
- Una estrategia con una señal excelente pero un position sizing agresivo y descontrolado puede quebrar la cuenta antes de que esa ventaja estadística tenga oportunidad de expresarse.
- Una estrategia con una señal mediocre pero un position sizing disciplinado puede sobrevivir el tiempo suficiente para ajustarse o mejorarse.
De ahí la afirmación del principio, que no es ninguna exageración. El position sizing, más que la señal, es a menudo lo que separa a un trader que sobrevive diez años de uno que quiebra la cuenta en diez meses.