Quant500 Academy

1. El mapa de clases de activos: acciones, bonos, ETFs, materias primas y divisas

Teoría 3: Tipos de activos y cómo leer una empresa

Nadie que opera petróleo en un mercado financiero quiere que le entreguen literalmente barriles a su puerta. Y sin embargo compra y vende petróleo todos los días.

Hasta ahora todo este curso ha usado las acciones como ejemplo casi exclusivo. Pero el universo de activos que se negocian en los mercados financieros es mucho más amplio, y cada clase de activo se comporta según una lógica económica distinta.

Entender esas diferencias es imprescindible antes de construir cualquier cartera o estrategia que combine más de un tipo de activo.

Acciones: propiedad

Las acciones, como ya sabemos, representan propiedad.

Su rentabilidad depende de cómo evolucione el negocio subyacente. Y su riesgo viene, en gran parte, de que los accionistas cobran los últimos en caso de problemas.

Bonos: deuda, no propiedad

Los bonos son la otra gran pieza del rompecabezas. Representan deuda, no propiedad.

Cuando compras un bono, básicamente le prestas dinero a quien lo emite —un gobierno, un ayuntamiento, una empresa— a cambio de dos cosas:

A diferencia de un accionista, un bonista no participa en el crecimiento futuro del negocio. Si la empresa emisora duplica sus beneficios, el bonista sigue cobrando exactamente el mismo cupón pactado, ni un céntimo más.

A cambio, cobra antes que los accionistas si algo sale mal. Eso explica por qué los bonos, en igualdad de condiciones, suelen considerarse menos arriesgados que las acciones de la misma entidad.

Menos arriesgados no significa libres de riesgo. Un bono puede impagar (default) si el emisor no puede pagar sus obligaciones. Y su precio en el mercado secundario también sube y baja, principalmente en función de los tipos de interés vigentes.

ETFs: no una clase de activo, sino un envoltorio

Los ETFs (Exchange-Traded Funds) no son una clase de activo en sí misma, sino un envoltorio. Una cesta de activos que cotiza en bolsa como si fuera una única acción.

Normalmente esa cesta son acciones, aunque también hay ETFs de bonos, de materias primas o de otras cestas.

Comprar una participación de un ETF que replica el S&P 500 significa, en la práctica, comprar una fracción diminuta de las 500 empresas del índice de una sola vez. Con la liquidez y la sencillez operativa de comprar cualquier acción individual.

Los ETFs han popularizado enormemente la diversificación de bajo coste. Y lo han hecho precisamente porque evitan que un inversor particular tenga que comprar, gestionar y rebalancear cientos de posiciones individuales por su cuenta.

Materias primas: bienes físicos, motores físicos

Las materias primas (commodities) —petróleo, oro, trigo, cobre— son bienes físicos que se negocian en mercados propios. Casi siempre a través de contratos de futuros, más que comprando el bien físico directamente. De ahí la escena del principio.

Su precio no depende de beneficios empresariales ni de cupones, sino de la oferta y demanda física del bien concreto:

Por eso su comportamiento suele tener poca relación con el de las acciones. Poca correlación, un concepto que profundizaremos en el próximo nivel. Y eso las convierte en una herramienta habitual de diversificación de carteras.

Divisas: precios que solo existen en pareja

Las divisas (forex) son la clase de activo más negociada del mundo en volumen diario, y funcionan de forma distinta a las demás.

Siempre se cotizan en pares —EUR/USD, USD/JPY— porque el precio de una divisa no tiene sentido en abstracto, solo en relación a otra.

Su valor depende de varios factores a la vez:

Hay una diferencia de fondo con las acciones o los bonos. Una divisa no genera beneficios ni paga cupones por sí misma: su única fuente de rentabilidad es el movimiento relativo de precio entre el par.

Eso la convierte en un activo puramente especulativo o de cobertura, más que de inversión a largo plazo en el sentido tradicional.

Para ampliar esta lección

El resto de Quant500

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La cartera del modelo, cada semana en tu correo

Cada sábado, su semana en un minuto: cómo fue, lo mejor y lo peor, y qué directivos compraron con su dinero. Y el día que el modelo se rehace, qué entra y qué sale. Es una simulación, no un consejo. Como mucho un correo a la semana, sin publicidad y sin cuenta; te das de baja con un clic. Lo hace una persona: Pol Gracia.

Cartera modelo con resultados simulados, no una recomendación personalizada. Tu correo se usa solo para esto: privacidad.

Detrás de la Academia y del resto de Quant500 hay una sola persona: Pol Gracia Serrahima.